“Ser mujer y científica es tener que sacrificar una buena parte de la vida familiar para hacerte un lugar en el mundo de la investigación”

Por Victoria Mendizábal para Bioforum

Pato RobledoPatricia Robledo nació en Colombia. Cuenta que fue criada en un fuerte matriarcado y que su familia la impulsó a ir detrás del “sueño americano” que la convirtió en Psicobióloga. Hoy está convencida de que la ciencia sigue siendo un territorio más difícil para las mujeres que para los varones.

Marcada por la influencia materna y por una historia personal por momentos adversa, Patricia emprendió el camino de la ciencia como una manera de canalizar su deseo de resolver los enigmas de la conducta humana. Esa inquietud por encontrar respuestas a lo desconocido la llevó desde su Cali natal a Los Ángeles, donde descubrió, maravillada por los hallazgos de Konrad Lorenz, que ella también podía ser científica.

Nuestra entrevistada tiene muy claro qué tan importante es el recorrido personal y la vida interior de los científicos a la hora de embarcarse en un viaje de razonamientos áridos y, en ocasiones, de mucha competencia. Su madre y su abuela fueron figuras clave a la hora de infundirle el coraje para crecer convencida de que podía escoger cualquier carrera por difícil que fuera.

Sigue leyendo

“Si no comunicas, es como si el experimento nunca se hubiese hecho, es como entrenar duro para no jugar el partido”.

Por Victoria Mendizábal para Bioforum

Eduardo VillablancaChileno, hijo de médico, niño inventor y casi basquetbolista profesional, Eduardo Villablanca llega a ser científico gracias a una curiosa serie de casualidades y la influencia decisiva de su padre.  

Atraído por la posibilidad de “estudiar para manipular los genes” en una nueva carrera que comienza a dictarse en la Universidad de Chile a mediados de los años noventa, Eduardo hace un recorrido más o menos tradicional en la formación de un científico. Tesis de grado en un laboratorio de prestigio en su Chile natal, estancias en el exterior en Francia e Italia mientras termina su doctorado y, finalmente, un posdoctorado en EEUU donde acaba de consolidarse como un científico con proyección internacional.

Sin embargo, Eduardo aún no regresa a su país. Las condiciones no están dadas para repatriar a este cerebro que se fugó hace ya mucho tiempo. Aunque vea con cierto optimismo lo que está pasando en Chile en materia científica y le encantaría regresar para contribuir con un proyecto ambicioso, considera que aún no es el momento.

Mientras tanto, hace sus aportaciones desde el prestigioso Instituto Karolinska en Suecia, donde desde noviembre de 2014 ha iniciado con éxito su propio laboratorio de investigación. Allí trabaja junto a un nutrido equipo de científicos de diversas procedencias con el sueño de avanzar en la comprensión del sistema inmune y crear terapias para enfermedades como la colitis ulcerosa y el cáncer colorectal.

Sigue leyendo

¿No todos iguales ante la divulgación?: A saltar, pero con la pileta llena

por Victoria Mendizábal para BioForum

photo credit:  via photopin (license)

photo credit: via photopin (license)

Y sí. Lo admito. No fui del todo sincera cuando te dije que cualquier científico es capaz de comunicar lo que hace en su laboratorio con igual facilidad.

Lo siento. Tenía que ser un poco provocativa si de verdad quería llamar tu atención.

Por eso, empecé diciéndote que no hace falta ser Sagan, Cousteau, Paenza o Golombek para poder comunicar de manera clara, efectiva y amena tus experimentos. Aunque no te estaba mintiendo, omití decirte que hay que tener un mínimo talento natural y un entrenamiento básico en habilidades de comunicación para no hacer papelones.

Sigue leyendo

Comunicar, la quintaesencia de la actividad científica

por Victoria Mendizábal para BioForum

photo credit: Peer Review via photopin (license)

photo credit: Peer Review via photopin (license)

Comunicar es una parte fundamental del quehacer científico. Cualquier investigador sabe muy bien que preparar una presentación para un seminario interno, un poster para un congreso o escribir un paper, son pasos indispensables para que aquello que ha hecho en el laboratorio, se convierta en “Ciencia”.

La ciencia es una práctica tan particular que, si nos hacemos las preguntas correctas, es capaz de darnos respuestas concretas,  “certeras” y reproducibles en cualquier laboratorio que se precie, siempre y cuando se sigan los pasos adecuados. De hecho, la reproducibilidad de los resultados de la investigación es una característica distintiva de cualquier resultado con pretensiones de científico. Un resultado que sólo es reproducible si se explica, paso a paso, cómo se ha arribado a él.

Hacer un experimento no se limita a preparar soluciones, correr un gel, tratar células y animales con diversas drogas o realizar medidas con aparatos de alta tecnología. Todo científico está obligado a elaborar un informe escrito de las actividades que desarrolla cada día en su laboratorio y de los resultados obtenidos.

Sigue leyendo

Tres buenas razones para salir del laboratorio y contaminarse con un poco de público

por Victoria Mendizábal para BioForum

Indignats / Indignados / Indignés

Hace un par de semanas, intenté convencerte de que no hace falta ser Sagan o Cousteau para comunicar la ciencia de manera clara, efectiva y por qué no, amena. Que cualquier científico debería poder comunicar lo que hace en su laboratorio a la sociedad, así como puede explicar a sus colegas cómo hizo cualquiera de sus experimentos.

No sé si lo habré logrado, pero a partir de esta primera provocación se armó un lindo debate en las redes sociales. Y claro, ¡ahora voy por más!

Debo reconocer que de todos los comentarios que leí en Twitter, Facebook, Linkedin y en el propio blog de Bioforum, hay dos que me tocaron particularmente. Si como decían por ahí, sólo hay comunicación cuando hay emoción, es claro que los mensajes me llegaron: uno por lo provocativo y el otro porque en 140 caracteres me explica a mí misma en mi decisión de colgar los guantes y pasar del otro lado del mostrador.

Sigue leyendo

No más muertos en las vitrinas

por Victoria Mendizábal para Bioforum

photo credit: colm.mcmullan via photopin cc

photo credit: colm.mcmullan via photopin cc

Dicen que los niños y los locos hablan siempre con la verdad. También dicen que las visitas a los museos de ciencia despiertan vocaciones científicas en la infancia.

Cierto. ¿Qué niño no queda maravillado por las historias de galaxias lejanas, estrellas y cometas que descubre en su primera visita al planetario? ¿Quién no recuerda la tremenda impresión que sintió la primera vez que se encontró con la enormidad de un esqueleto de dinosaurio en su primer paseo por el salón principal de un tradicional museo de ciencias naturales?

Tengo grabada en la memoria la emoción que sentí en aquella clásica primera visita escolar al Planetario Galileo Galilei de la Ciudad de Buenos Aires. Sentada en mi butaca de nave espacial viajé por la galaxia del Centauro, observé la Vía Láctea y aprendí todo sobre el ciclo de vida de las estrellas.  Sin duda, fue a partir de esa primera experiencia que enanas blancas, gigantes rojas y supernovas dejaron de ser palabras ajenas a mi vocabulario.  Ni qué hablar de la tremenda tonelada de roca espacial expuesta en la explanada de ingreso. ¡Imposible olvidar las ganas que daban de tocarla!

Sigue leyendo